sábado, 19 de noviembre de 2011

Reencuentro



Parece irónico….la última vez que escribí algo pensaba en el frio invierno y hoy, después de tantos meses el otoño me retorna a este espacio olvidado, autocensurado y tan añorado de mis ratos de escape.
Sera que la inspiración y yo nos hemos vueltos tan distantes como dos extrañas que como no tienen nada de qué hablar, cuando se encuentran de nuevo hablan del clima? Pero aunque ahora estemos tan alejadas una de la otra, añoro aquel tiempo en que se posaba en mi mente y me impulsaba a escribir, aunque muchas veces fueran tonterías., pero caímos en el juego de la absurda sociedad, del que dirán, del que pensaran, del esto sí y aquello no, de guardar apariencias aun cuando lo que necesitábamos era desatar un poco la locura que a veces necesaita ser desatada.
Y ahora que es otoño y que de pronto me vino a la mente no haber vivido otoño más veraniego, pareciera como si la inspiración y yo deseáramos pactar de nuevo un trato, y yo, que estoy tan ansiosa por tenerla de vuelta solo me dejo llevar por las palabras que pone en mis manos, sin saber a dónde va a parar esto, sin imaginar si terminare hablando realmente del caluroso otoño o de ella misma revoloteando entre mis pensamientos y mis dedos golpeando el teclado.

jueves, 13 de enero de 2011

Invierno, casi un sueño.


Frío…imagen de recuerdos casi olvidados y de sueños aun no vividos.
Casi no siento mis manos, el invierno aquí, aunque es poco, cala en los huesos cuando los atormentados termómetros de la ciudad descienden casi a punto de cero. Atormentados porque si los imagino con vida, supongo que tendrían su corazón a tope de tanto subir y subir y subir y luego bajar de un solo golpe.
No sé si es mi imaginación pero podría jurar que los inviernos en mi infancia eran menos cambiantes y más densos, recuerdo las mañanas a punto de ir al colegio, como los grados marcaban el signo de menos por delante y aun así nos preparábamos frente a un chocolate espumoso y caliente que al beber parecía que hervía pausadamente desde los labios hasta el estómago, y esos vasos largos como de barro pero pintados de blanco con imágenes de carruajes en color sepia que mientras mis sentidos y cuerpo terminaban de despertar, mi imaginación ya volaba pensando en quienes, hace mucho tiempo ya, habían viajado en ellos. Después de tantos años, cuando vuelve el invierno y hace frío, recuerdo eso como si lo estuviera viviendo de nuevo.
El frío me hace recordar muchas cosas y momentos, mis pies caminando entre la nieve derritiéndose por los rayos del sol, durante la “muy avanzada” primavera canadiense. Esas nevadas en pleno mes de mayo allá… y las muchas que espere acá de niña mirando por la ventana sin éxito alguno, aunque con los años ya me tocaron al menos un par.
Siempre creí que no soportaba el frío, pero me he ido dando cuenta que con la edad empiezo a disfrutarlo, tal vez ya me gusta más de lo que yo misma creía o simplemente trato de evocar buenos recuerdos vividos durante esta estación para hacerlo más llevadero y entonces también me imagino hasta lo que no he vivido...el invierno en Paris, el agua hecha hielo en Lake Louise y como dice la canción: “il freddo di Milano”…quizá algún día.


Foto: winter, almost a dream - Alexei Gourianov

sábado, 28 de agosto de 2010

Miedos














Ahí estaba yo, acostada boca arriba, mirando la luz tenue del techo, esperando ansiosa que empezara mi sesión de masaje relajante que estaba a punto de recibir. Después de todo me lo merecía, lo necesitaba, había pasado días difíciles, de angustia, trabajo y preocupaciones y siendo mi cumpleaños, lo mejor que podía darle a mi cuerpo eran unos minutos de relax sin imaginarme que más que eso, sería como una revelación.
Ni siquiera al salir de ahí podía recordar en qué posición me encontraba acostada como para que al entrar la masajista y verme me dijera “Eres una persona que vive con miedos, y no a lo que has vivido sino a lo que escuchas de otros, a lo que te imaginas, a lo que crees que puede pasar”.
Vaya, que en una sociedad como la que estamos viviendo actualmente y siendo madre de familia, que alguien te diga que eres una persona con miedos puede parecer lo más común y normal, pero yo de inmediato me di cuenta que la palabra miedo estaba tan encajada en mi como la palabra sensible.
“Eres una persona muy sensible, pero eso es un regalo de Dios, yo te puedo quitar tus miedos pero tu sensibilidad nunca porque es un don que Dios te dio”… ¿sensible? Tan sensible que en ese mismo momento casi me pongo a llorar al escuchar lo que una mujer desconocida que solo mirando mi cuerpo y mis ojos se atrevía a decirme previo al masaje.
Y después empezó la tortura, si la tortura, porque mi imaginado masaje de relajación resulto muy diferente al que uno suele recibir frente al mar cuando estas de vacaciones. Mi masaje se trataba de sacar mis miedos y mis tensiones, y eso puede resultar más doloroso de lo que cualquiera se pueda imaginar, y es que mi cuerpo era como esas bolas gigantes de estambre que cuando no las desenrollas con cuidado se van llenando de nudos que luego hay que ir deshaciendo uno por uno y que en el peor de los casos resulta más fácil cortar con algunas tijeras, pero en mi cuerpo era necesario deshacer los nudos, no había manera de cortar.
Y en medio de mi dolor, no dejaba de pensar en “mis miedos” y me daba cuenta de lo antiguo que ellos eran, de los años que llevo acumulándolos y de cómo la palabra dolor va relacionada a ellos, y sumando el miedo y el dolor con la sensibilidad, fue un gran milagro que no saliera llorando de esa habitación.
Al final, y recapitulando todo después de un mes de distancia, me pregunto si tal vez la masajista no se equivocó, y me quito más bien algo de sensibilidad en lugar del miedo, o si ya es una condición social, cultural y de género vivir así.

domingo, 2 de mayo de 2010

En el País de las Maravillas


A veces nos viene bien volver a ser niños, creo que en el fondo nunca lo dejamos de ser pero entre el crecimiento y la madurez, nos creemos la idea de que hemos cambiado y por lo tanto no podemos soñar ni creer en fantasías porque hay que vivir la realidad, no hay que reír a carcajadas o llorar en público porque debemos guardar la compostura, no podemos tirarnos en la tierra o bañarnos en los charcos de agua después de la lluvia porque hemos tomado consciencia de la higiene...y así vamos sumando a la lista cosas, situaciones y acciones que dejamos de hacer porque “hemos madurado”.
El viernes pasado y con motivo del día del niño, varias mamás fuimos las encargadas de montar un laberinto como parte de las actividades que los niños realizarían ese día, el tema fue Alicia en el país de las maravillas y con mucha creatividad de la mayoría y mucho trabajo de todas, construimos lo que gracias al cuento conocemos como el país de las maravillas sin pensar que ese país de maravillas lo formarían en realidad el entusiasmo, la emoción y la ilusión de los mismos niños.
Deje de ser yo por unas horas, me transforme en un personaje de cuento, Alicia. De inicio sentí un poco de pena caminar por los pasillos del colegio, ni siquiera me había visto en un espejo, tal vez no me atrevía mucho a hacerlo, pero al entrar a la sala en donde se encontraban sentados aproximadamente unos 200 niños, entre ellos mis dos hijos, y escucharlos gritar emocionados “Alicia”…”Mira ahí esta Alicia”, al ver las caras de muchos de ellos con un brillo especial en sus rostros empecé a creerme un poco parte de un cuento mágico. Mi hijo de 4 años me reconoció de inmediato, mi hija de 2 años solo me miraba sonriendo pero por su mirada podía intuir que no reconocía bajo el disfraz y la peluca a su mamá.
Al ir pasando la mañana, me fui convirtiendo en Alicia no solo por fuera sino también por dentro, me encontraba en mi propio país de las maravillas, un país en donde no existía la dura realidad que nos inundan cada mañana en las noticias, en donde no había preocupaciones ni más responsabilidad que la de hacer felices a los niños que nos rodeaban, disfrutar sus caras llenas de alegría e ilusión, contestar preguntas sobre como había hecho para vencer al dragón, si no me había asustado hacerme gigante y pequeña, decirme emocionados que habían visto “mi película”, desear tomarse una foto conmigo o simplemente saludarme de cerca, poco a poco me fueron transmitiendo una energía muy especial.
A veces, llegaba algún niño al que le decía su nombre y de pronto abría sus ojitos con asombro preguntando cómo era que “yo” lo conocía…muchos de ellos sabían en el fondo que yo no era más que una mamá disfrazada pero seguían el juego de la fantasía y preferían ignorar la verdad.
Fue una experiencia inolvidable, el laberinto fue un éxito sobre todo por la alegría de los niños que lo recorrían una y otra vez aceptando los retos y acciones que “el sombrerero loco” les proponía en la entrada, como saludar con reverencia a las reinas blanca y roja, lo cual hacían con respeto y entusiasmo.
Fue el día del niño, hicimos esto por los niños sin percatarnos siquiera que nosotras volveríamos a ser niñas también y los disfrutaríamos tanto como ellos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Aromas..recuerdos.


Que extraños son los aromas…te llevan a lugares y te traen de ellos como si se tratara de algún viaje astral.
Hoy tuve una sensación parecida, fue como un remolino de recuerdos y añoranzas que llegaban por fracciones de segundos y luego se iban, llegué a la casa donde habitualmente cada miércoles tomo un curso, al abrir la puerta y entrar percibí un olor que me llevó a otro sitio varios años atrás, mi primera sensación fue suspirar y mirar hacia los lados como buscando de donde venía el aroma, pero no era más que el olor a casa encerrada y muebles, trate de retenerlo pero de inmediato lo perdí.
Conforme se fue llenando la sala el olor iba y venía mezclándose con el perfume de mis compañeras, en los instantes que el aroma llegaba de nuevo me parecía transportarme, como si estuviera de nuevo en aquel sitio, viendo de nuevo aquellos muebles en la sala, las plantas junto a la ventana, la vista de la habitación hacia el exterior en donde cada mañana trataba de adivinar el estado del tiempo mientras alguna ardilla llegaba de visita buscando tal vez comida o simplemente un lugar donde estar, la cocina pequeña y acogedora con la barra de mantequilla sobre la mesa aun siendo verano, porque el clima así lo permitía, (un recuerdo que tengo casi a diario pues aquí no podría dejarla ni siquiera un par de minutos sin que empezara a derretirse). Me fue difícil concentrarme en lo que hablaba la instructora porque en realidad yo estaba en otra parte, porque mis sentidos, aunque trataban de enfocarse, percibían otra cosa, otro momento.
Me transporte como si fuera un viaje astral, me vi de nuevo subiendo las escaleras del edificio al tercer piso, recorrer el largo pasillo hasta llegar a mi puerta y lanzar la mirada hacia el fondo donde los zapatos del vecino adornaban la suya llenos de lodo, (siempre solía mirar hacia su puerta sin evitar preguntarme de donde venía, a que se dedicaba, a él jamás le vi la cara) me vi entrar, quitarme los zapatos y caminar descalza dejando libros y bolsa en el camino…y ahí me esperaba Carmen. Quien me iba a decir semanas después, que esa imagen sería de las últimas que vería de ella, si lo hubiera sabido tal vez hubiera guardado cada detalle con mas recelo.

sábado, 3 de abril de 2010

El Juego Perfecto: Cuando los Sueños Cobran Vida.

Ha pasado casi un mes de la última vez que escribí, tenía tantas cosas en mis pensamientos por compartir y puedo decir que principalmente muchas de ellas se basaban en los momentos difíciles que hemos estado viviendo últimamente como sociedad…violencia, miedo, incertidumbre…no faltan cada día en nuestro pensamiento y conversaciones frases como “¿dónde quedó el Monterrey seguro y amable en el que vivíamos?”.

Crecí rodeada de historias inspiradoras que de niña me hacían sentirme orgullosa del lugar en el que vivía y una de ellas fue la que recordé hoy gracias a que la magia del cine a veces nos lleva a recordar, a veces a reflexionar, a veces a ambas.

La historia de los “Pequeños Gigantes de Monterrey”, una historia que no me tocó vivir pero que conocía a través de documentales y de las veces que mis padres me contaban sobre ella y así podía imaginarlos pegados a la radio (como ellos me decían) escuchando sobre la hazaña de estos niños regios que con todo en contra se convirtieron en los campeones mundiales de las ligas pequeñas de beisbol, derrotando a quienes se supone eran los expertos del deporte sin más preparación que la de creer que la grandeza esta en el corazón y en los sueños.

El Juego Perfecto narra esa hazaña real e inspiradora, que nos llega justo en el momento en que mas necesitamos creernos que las victorias se ganan con el esfuerzo y las ganas, una historia que recupera un poco de ese orgullo regio con el que crecimos, y ese ideal de que basta creer para cumplir nuestros sueños….

”No importa lo que sueñes, está esperando ahí por ti…Tienes el poder dentro de ti, así que haz que los sueños cobren vida”. (When you see forever – The Prefect Game OST)

¡No se la pierdan!

domingo, 7 de marzo de 2010

Alejandro Sanz


Siempre me he preguntado, en lo que sentirán los artistas arriba de un escenario y frente a una multitud entregada…debe ser una energía y vibra indescriptible, algo así como una droga. Por un momento cierro mis ojos y trato de captar todos esos gritos, toda esa pasión como si la gente estuviera dirigiéndose hacia mí y aunque percibo toda esa fuerza no puedo evitar seguir imaginándome que sentirá quien realmente está al frente de todo, el que con su música hace cantar a gritos, el que con su voz pone de pie al resto.
Creo que entre otras cosas, es lo que más disfruto de un concierto, sentir como retumba el suelo en mis pies, escuchar el golpe de la música en el cuerpo confundiéndose con los latidos del corazón…a veces simplemente me callo para escuchar la voz de los demás aun por encima del mismo cantante… desearía saber que se siente, como es que después de un concierto puedes llegar al silencio de una habitación e intentar dormir con toda esa adrenalina encima…como esta noche, la de Alejandro Sanz.
Recuerdo la primera vez que supe de Alejandro Sanz y esta noche, mientras cantaba “Tu letra podre acariciar” me vino a la mente esa ocasión como si fuera una vieja película que estaba viendo de nuevo: Una de mis amigas lo había visto por televisión y “batalló taaaanto” (léase con sarcasmo) para convencernos de irnos de pinta y plantarnos en una tienda de discos que estaba en Galerías donde se presentaría a firmar autógrafos, es raro pero incluso me llegaron a la memoria muchos detalles del momento previo a conocerlo, se cuela entre ellas una anécdota, que no mencionaré, pero la cual fue usada por mis amigas para hacerme burla cada vez que deseaban hacerme carrilla. Y ahí estábamos, sin conocer en lo personal su música pero comprando “el casete” para que nos lo firmara, de pronto apareció por una puerta trasera, se mantuvo de pie, serio, tímido, con su peculiar sonrisa y accesible a darnos su autógrafo, recuerdo que extendió su mano para hacerme llegar la portada firmada y todavía tuve el descaro de reclamarle que mi nombre era Paty, sin fijarme que me estaba entregando también el de mi amiga y que mi autógrafo estaba abajo del de ella correctamente escrito con mi nombre….(es una lástima que en ese entonces no fuera tan común, como hoy en día, llevar una cámara fotográfica para todos lados).
Así empezó la aventura de admirar y escuchar a uno de los cantantes que mas huella han dejado sus canciones en mí y es que esta noche, como si fuera una película, me hizo recordar que alguna vez hice de “No es lo mismo” mi bandera, mi himno.. Que muchas veces solía repetir el inicio de “Lo ves” solo para escuchar las primeras notas de piano que tanto me gustan y que aunque hay canciones que las canto a gritos, también están aquellas en las que prefiero guardar silencio y simplemente escucharlas.
Por dos horas me olvide de los miedos, psicosis y paranoias que imperan últimamente en esta sociedad para retomar lo esencial, volver a sentir en mis pies y al unísono del corazón el vibrar de la música y a la multitud coreando…si yo me llené de energía y no iba dirigida hacia mí, ¿qué sentirá el que la recibe arriba de un escenario?
Pd. Foto del publico publicada en el Blog de Sanz.